domingo, 13 de diciembre de 2009

Hoy es Domingo de Gaudete (III de Adviento)

Un buen amigo, lector asiduo de Vuelvo... me manda esta reflexión bastante apropiada al día de hoy. Para reflexionar alegremente...



Domingo III de Adviento (Ciclo C)

Estad siempre alegres en el Señor” (Fil. 4,4)

Otra vez el mensaje del Señor se hace contrapunto y opuesto al que nos intenta dar el mundo. “¿Cómo que estad alegres? ¿Acaso no hay motivos más que sobrados para la tristeza, la oscuridad, el miedo y la desesperanza? Ya hemos traspasado con creces la frontera del siglo XXI y las guerras y la hambruna siguen destrozando a 2 continentes; en el primer mundo opulento y rico, la crisis propicia el paro y las bolsas de marginación; droga, violencia, sexualidad desbocada, infancia violentada…¿Qué motivos hay para la alegría?”.
La fuente de nuestra alegría es misteriosa. No viene, desde luego, del mundo. El cristiano se goza más en el servicio que en el poder, más en la pobreza que en el confort, más en el anonimato que en el éxito. No es una alegría relacionada con la fama, la fortuna, o de receta psicológica o fármaco hedonista.
No, la alegría cristiana viene del Señor. Es un don, es un fruto del Espíritu.
De ahí que las razones para la alegría en el cristiano sean: Sentirse inmensamente amado; dar sentido a su vida en el amor; vivir siempre el gozo de la comunión tanto hacia adentro con Dios, como hacia fuera con los hermanos; no temer nada, saberse en buenas manos; sentirse salvado sabiendo cumplida su esperanza; convertir el trabajo diario en vocación; iluminar su realidad oscura de pecado, limitación y sufrimiento con el don de la reconciliación; saber que gracias a Cristo, incluso la muerte se convierte en Pascua. Pero sobre todo el cristiano vive feliz porque sabe que su nombre está escrito en el libro de la vida del Señor, en el que el propio Cristo ha grabado su nombre con su Resurrección.
Pues bien, alegres, os lo repito alegres, con la paz de Dios, y en toda ocasión orando, dando gracias y trabajando en el mundo, para acoger su llegada, sigamos esperando el nacimiento de Jesús de la alegría.
¡Ah, y Feliz próxima Navidad!

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